A pesar de que todos sabíamos la mala vida que llevaba la cantante Amy Winehouse, a todos nos sorprendió la noticia de su muerte el pasado día 23 de julio, a los 27 años de edad.
Su padre incluso llegó a comentar en alguna ocasión que temía encontrarse a su hija muerta algún día, (lamentablemente parecía una frase premonitoria) y finalmente fue así. Amy Winehouse aparecía muerta en su casa de Londres.
Mucho se ha especulado desde entonces sobre las causas de su muerte, pero ahora, poco más de tres meses después, por fin se saben los motivos exactos por los que la cantante perdió la vida.

Después de varios años consumiendo drogas y alcohol en cantidades exageradas, no había que pensar mucho en cuales podían ser las causas, pero ahora ha sido el propio
forense el que lo ha aclarado todo.
Definitivamente,
Amy Winehouse falleció por ingerir una gran cantidad de alcohol, algo que como ya he dicho, era bastante previsible.
Según su padre,
la cantante llevaba semanas sin probar nada de alcohol y cuando falleció, sobrepasada en cinco veces el límite permitido legalmente, con lo cuál, su cuerpo ya frágil y castigado después de años de duros excesos, no pudo soportarlo.
Solo esperamos que
la cantante pueda por fin descansar en paz y nosotros seguiremos recordándola como la gran voz que era. Hasta siempre Amy.
