Hace unos dias, Miguel, concursante anónimo de Supervivientes, decidió abandonar de manera voluntaria la isla.
En un principio se creia que el motivo de esta decisión era acudir a la boda de su hermana, pero en esta última gala de Supervivientes, el canario ha querido explicar los motivos reales (según el) de su precipitado abandono del concurso.
Para empezar, la culpa de todo la tiene Jose Manuel Parada. ¡Menuda se ha liado!.

Miguel llegó bastante
calentito al plató y con muchas ganas de aclarar los verdaderos motivos que le impulsaron a volver a
España.
Si era cierto que queria acudir a la boda de su hermana, pero este deseo se vió incrementado con la llegada de este excéntrico
personajillo al que todos conocemos como
Parada.
Según
Miguel, Parada rápidamente empezó a hacerle, tanto a el como a sus compañeros, comentarios negativos. Incluso llegó a decir que
el programa no tenia buena audiencia y que a lo mejor lo cambiaban de dia o incluso lo retiraban de la programación.
Pero parece que
el claro objetivo de Parada era Miguel, al que le dedicó todo tipo de
perlas, desde que el no era tan concursante como otros (por el simple motivo de no ser famoso), que ese concurso lo iba a ganar
Oscar Higares, que él no aportaba nada delante la cámara e incluso llegó a referirse al canario como un ser autista. Todo esto dicho por el propio protagonista.
Cuando
Jesús Vázquez le comunicó todo esto a
Parada, éste se dedicó a hacer su papelón de
"uys que ofendido me siento" y a decir que todo eso tenia que ser una broma del programa, ya que el tenia una carrera inmaculada de más de 30 años como referencia. ¡Madre mia que tio más insoportable!.
¿Lo mejor de todo?,
Parada estaba convencido de que este jueves abandonaba la isla y no veais la cara de tonto que se le quedó cuando
Jesús le comunicó que no iba a ser asi.
Puede mirarlo por el lado bueno, asi tiene más tiempo para fingir desmayos (como ya hizo hace unos dias) y seguir sacando de sus casillas a todos los habitantes de la isla.
¿Cuanto tardarán en echarlo a los tiburones?.
